¡Hola Ninis! Tengo un par de amigas que estudiaron conmigo en China que recientemente han sido madres. Y como China es la que nos ha unido de por vida, estaba pensando en incluirles en el regalo algún guiño a este país. Y pensando en ello me vino a la cabeza una historia que había leído o estudiado que trataba sobre unos zapatos con cara de tigre.

El TIGRE COMO SÍMBOLO

En el imaginario chino, el tigre ha simbolizado siempre la majestuosidad, el valor y el poder. Y por tanto, es una imagen muy recurrente en los bordados de las ropas de oficiales, en las empuñaduras de espadas y cuchillos, en dibujos o incluso bordados en la almohadas de las camas de los niños.

Es el animal capaz de mantener a raya a los malos espíritus y desgracias que acechan a una persona a lo largo de su vida. De ahí que sea muy común estos zapatos de tigre para proteger a los infantes.

CUÁNTOS PARES Y DE QUÉ COLOR

Los zapatos de tigre han sido parte del vestuario que los niños recién nacidos tenían en su ajuar.

En concreto se tenían que tener tres pares. Uno de color rojo, otro de color azul y otro de color púrpura.

El color rojo es un color auspicioso en la cultura china y permite llevar una vida plena alejada de las desgracias.  

Los zapatos de color morado, juega con la homofonía del idioma chino. Así pues, morado 紫(zi) e hijo 子 (zi) comparten sonido. Para que tu hijo tenga un brillante futuro necesita tener el color púrpura cerca.

Lo mismo pasa con el azul (lan) y el verbo bloquear en chino 拦 (lan), para parar todo lo negativo que le pueda llegar a tu hijo necesitas el azul. 

Estos preciosos zapatos están hechos de tela y con el bordado del rostro del tigre hecho a mano. Para los bigotes y el pelo del animal utilizan pompones de colores.

Y AQUÍ VA EL ORIGEN DE ESTA TRADICIÓN

Cuenta la leyenda que Da Yang, un humilde barquero de una vieja ciudad de Yangzhou, era conocido por su amabilidad y generosidad. Un día, una anciana conmovida por su actitud le regaló un precioso dibujo. Este dibujo, de una bella mujer calzada con un par de zapatos en forma de tigre, estuvo colgado desde el primer día en el comedor de Da Yang. Y la magia ocurrió. Todos los días cuando el barquero salía a trabajar, la mujer del cuadro se hacía realidad y se dedicaba a las tareas del hogar hasta que llegara Yang. Poco a poco surgió el romance y de su amor nació un niño precioso.

Un oficial de la zona, malvado y ruin, al escuchar la historia sintió la necesidad de hacerse con el dibujo y lo robó. Al igual que el barquero, lo colgó en su salón, pero a diferencia del otro, la magia nunca sucedió.  Mientras, en la casa de Dayang, el niño lloraba desesperado en espera de ver a su mamá. El generoso Yang le contó que su madre se había ido hacía el oeste a trabajar y que si quería volver a verla debía emprender un largo camino. El niño no se lo pensó dos veces y así lo hizo.  Tras un largo peregrinaje encontró a su madre en un bosque junto con otras hadas y le imploró que volviera junto a ellos. La madre le contó que solo podría hacerse realidad su deseo si iba a casa del malvado oficial y cogía el cuadro. Al decir la última palabra, sin saber cómo, el hijo se encontró en el comedor del oficial. Al intentar sustraer el cuadro, el oficial se puso furioso y empezó a pegar al niño, la madre salió del cuadro en su defensa, pero al oficial no le importó pegar a la mujer también. Esto provocó que los zapatos de tigre se convirtieran en un tigre de verdad y devorara al oficial sin más. Y desde ese momento pudieron volver a vivir como una feliz familia sin ser molestados jamás.

Escribe un comentario